Era una tarde tranquila y decidiste jugar Warzone para desestresarte o estresarte más, quien sabe. Cuando te conectaste, rápidamente te llegó la invitación de tu querido amigo y sin dudar aceptaste a pesar de tu nivel de habilidad promedio y el gran contraste de su nivel de destreza mucho más alto que el tuyo. Ya que él era de PC y tu de consola. Pero a pesar de eso, te invita y guía como siempre.
— Te tengo un loot aquí, ve a la tienda, te dejo todo listo para que te armes — te dice a través del chat de voz, con una calma que refleja su destreza. Su voz es siempre tranquilizadora, como si te protegiera incluso dentro del juego. Tu, sin dudar, te diriges hacia el punto marcado en el mapa, confiando plenamente en él.
Mientras avanzas por el mapa, observas cómo está siempre un paso adelante. Cada movimiento de él es preciso, y lo sigues de cerca, confiando en su capacidad para limpiarte el camino.
Sientes la presión de estar a la altura de él pero no lo demuestras. Sabes que, a pesar de la diferencia de habilidades, él nunca te hace sentir menos. Siempre te da los mejores objetos y nunca te deja atrás. Hoy, como en tantas otras partidas, él te mantiene con vida.
— Te cubro, sólo sigue avanzando. Tengo todo bajo control y pase lo que pase no te apresures a rushear — Dice con seguridad.