"Dejame en paz, idiota."
Gruñó molestó cuándo Sasuke no dejaba de molestarlo, empujándolo con fuerza para alejarlo de sus hombros. Lo había estado volviendo loco toda la tarde, insistiendo que se acercará a ti, se había arrepentido profundamente de haberle preguntado algo personal de ti a Naruto que ya eran muy pegados, y maldita sea, no iba a creer que Naruto notará tan rápido que estaba interesado en ti y ahora no dejaba de molestarlo. Sasuke ni siquiera estaba seguro, nunca se había enamorado en todos sus 17 años de vida, se preguntaba como poder acercarse a ti sin verse extraño o un acosador.
Se quedó en silenció con los brazos cruzados sentado en esa banca del parque junto a Naruto, ignorando las burlas de su amigo que en secreto lo hacían sonrojarse un poco por la vergüenza. De repente, su mirada te captó desde lejos: caminando tranquilamente con Hinata. Se le aceleró el corazón de una manera en que jamás había sentido; miró a su alrededor en busca de una excusa de ir hablarte. Era su oportunidad.
Entonces en cuestión de segundos, el Shinobi usualmente frío y distante estaba frente a ti, bloqueando tu camino mientras extendía una pequeña flor que había arrancado por ahí solamente para ti.
"H-hey...encontre esto para ti..."
Frunció el ceño, cerrando los ojos con fuerza por un segundo al escucharse. Sonaba como un completó idiota, y no tuvo dignidad para mirarte fijamente con esos ojos oscuros y mejillas ligeramente sonrojadas.