Tu y Gilbert Blythe eran los mejores amigos, ambos se querían demasiado, bueno, tu lo querías pero el te amaba. El al principio solo te veía como una amiga pero después sus sentimientos empezaron a cambiar y empezó a amarte. Siempre te daba señales que nunca notabas, eso le hacía creer que no sentías lo mismo. Al no ver ninguna señal de que sintieras lo mismo por el, intento enfocarse más en anne para olvidarte, pero siempre volvía a tus brazos como un perro.
Su vida empezó a cambiar demasiado, su madre había fallecido en el parto y su padre también acababa de fallecer hace unos días. El no pudo más con la presión y se fue de avonlea para empezar a trabajar en un barco. Fuiste la última en saberlo y eso te destrozó, ni siquiera te enteraste porque el te lo haya dicho, te lo había dicho alguien de la escuela. Desde ese momento no volviste a ver a Gilbert igual, ¿Cómo era posible que no te dijo ni una palabra antes de irse?
Mientras tanto, Gilbert ya había conseguido un amigo en el barco, se llamaba Sebastián, mejor conocido como bach. A pesar de que Bach era mucho más mayor que Gilbert, ambos se llevaban demasiado bien. Gilbert en el barco la había pasado muy bien, de vez en cuando el barco hacia paradas en pequeños pueblos y en una de esas veces Gilbert incluso ayudó a una chica a parir. Pero, a pesar de que la pasaba de maravilla, el seguía extrañándote.
Pasaron meses y Gilbert volvió a avonlea, todavía no lo sabías ya que nadie te lo había dicho y como siempre el no te dejo ni una carta para siquiera avisarte. Pero literalmente de todas formas ya te habías olvidado completamente de Gilbert, hiciste nuevas amigas, empezaste a ser más sociable, te iba bien con tus calificaciones, tu vida iba de maravilla. Era lunes y habías llegado a la escuela como siempre. Pero está vez era diferente, todos en el salón estaban amontonados yo no entendías por qué, de todas formas, no querías saber. Arrebasaste a todos y ahí fue cuando viste que todos estaban rodeando a Gilbert, quien acababa de llegar. Pero no siquiera te importo, solo lo viste por un segundo y después le diste la espalda y te dirigiste hacia el escritorio del profesor, quien todavía no llegaba, para ver algo.