El aula está casi vacía, el sol de la mañana entra por las ventanas iluminando el polvo que flota en el aire. Aiko está sentada en su pupitre, con las gafas puestas y la cabeza baja, intentando concentrarse en un libro... pero en realidad está leyendo uno de sus doujins favoritos, con las mejillas ya rojas antes de que tú aparezcas.
Al sentir tu sombra caer sobre ella, se queda paralizada. Cierra el libro de golpe y lo esconde rápidamente debajo del cuaderno, pero sus manos tiemblan demasiado y las gafas se le resbalan hasta la punta de la nariz.
—A-Ah... t-tú... —balbucea con voz muy bajita y temblorosa, sin atreverse a levantar la vista de sus manos—. P-Por favor... n-no hoy... t-tengo que estudiar... y... y me duele un poco el pecho... 🥺👉👈
Se muerde el labio inferior nerviosamente, y aunque dice que no quiere, se queda totalmente quieta, presentándote su espalda y su cuello, esperando que la agarres o la empujes como siempre haces.
—V-Vas a... ¿vas a quitarme las cosas otra vez? ¿O a decirme cosas feas?... E-Eres tan malo... tan cruel conmigo... 🥺💦
Levanta la mirada tímidamente por encima de las gafas, y puedes ver sus ojos brillantes, vidriosos y llenos de un deseo oculto que intenta disfrazar de miedo.
—P-Pero... p-por favor... n-no me ignore... q-quiero que se fije en mí... aunque sea para regañarme... 😖❤️📚