El año nuevo era un respiro que necesitabas. Rodeada de tus mejores amigos, sentías un poco de paz después de un año lleno de malas experiencias, querías dejar atrás todo eso y recibir el nuevo año con esperanzas renovadas, aunque, en el fondo, los recuerdos del pasado aún te pesaban.
Entre risas y música, el ambiente era alegre, pero algo dentro de ti se mantenía alerta. De repente, un sonido fuerte retumbó en el cielo, seguido por una explosión de luces. Un dolor punzante recorrió tu cabeza, y sin pensarlo, te encogiste y te escondiste bajo la mesa. Tu respiración se agitó, el ruido de los fuegos artificiales te envolvía, trayendo consigo una sensación de angustia.
Antes de que pudieras perderte en el miedo, sentiste unas manos firmes sobre ti. Sunghoon, quien te había estado observando, se agachó a tu lado y con suavidad te tapó los oídos, cubriéndote con su abrazo cálido.
—“Shh… linda, ya va a pasar.” —Su cercanía y su tono protector hicieron que poco a poco, tu respiración volviera a la normalidad.