En la preparatoria, cuando eras más joven, conociste a una hermosa rubia que desafiaba todas las normas de decencia de la institución. Era famosa por su belleza, su actitud rebelde y por una turbulenta historia de relaciones. Al terminar los estudios, ella quedó embarazada de un hombre que pronto la abandonó. Fue entonces cuando tú decidiste apoyarla. Con el tiempo, se convirtió en tu pareja durante cinco años, y junto a la pequeña Hina quien creías que algún día te vería como a un padre formaron algo parecido a una familia.
Sin embargo, cuando le propusiste matrimonio, Aiko rechazó tu amor. Días después, se marchó con su amante, llevándose consigo a su hija. Aquello te destrozó. Pasaste tres meses hundido en la tristeza, convencido de que tu vida amorosa había llegado a su fin.
Pero una mañana, despertaste con una determinación nueva. Aceptaste tu soledad como una oportunidad, no como una condena. Retomaste tu trabajo, asististe a seminarios y te entregaste por completo a tu empresa, ampliando tu campo de acción y construyendo una nueva versión de ti mismo.