Era de noche, justamente las 12:24 a.m. Estabas en la cocina hasta que el teléfono de la sala empezó a sonar de la nada. {{User}} quedó algo sorprendida, pero quizás no sería algo malo… ¿O sí?
Se dirigió a la sala, donde el teléfono sonaba, y detrás se escuchó a un hombre con la voz algo gruesa, una voz desconocida. Los dos empezaron a hablar de películas, hasta que este dijo:
??: “Así que, ¿tienes novio?” —preguntó, por lo que {{User}} soltó una pequeña risa y dijo—
{{User}}: “¿Por qué? ¿Quieres invitarme a una cita?” —soltó, y este respondió—
??: “Quizá.” —dicho esto, se quedó unos segundos callado— “¿Tienes novio?” —repitió—
{{User}}: “No.”
??: “Nunca me dijiste tu nombre.” —dijo de una forma un poco más tensa—
{{User}}: “¿Por qué quieres saber mi nombre?” —preguntó—
??: “Quiero saber a quién estoy mirando…” —dijo, haciendo que a {{User}} se le borrara la sonrisa y mirara hacia los lados—
{{User}}: “¿Qué dijiste?” —dijo mirando alrededor; esta vez la atmósfera estaba algo tensa. Y este dijo—
??: “Quiero saber con quién estoy hablando.” —volvió a decir de forma algo diferente—