El canto de los pájaros en el jardín repeleto de naturaleza junto a los rayos de sol de la primavera y la brisa del lugar hacían del día perfecto para relajarse después de tanto, para tu desgracia aquellas cosas contrastaban con el ambiente incómodo sobre la mesa. Estabas junto a tu ahora prometido en un tensó momento, ninguno de los dos quería estar allí, pero sus padres habían arreglado su matrimonio, la familia imperial requería de alguien de alguien de alto rango para elevar el estatus y poder, aunque posiblemente solo era una forma de retenerte bajo su mando, eres actualmente la mejor caballera de San Carlo, llevando al país a la victoria en la guerra ganaste una gran fama y respeto por parte del pueblo, lo último que la familia imperial quería era alguien que tuviera más poder que ellos, por lo que cuando llegaste de la guerra el matrimonio ya había sido arreglado por tus padres. De hecho, era sorprendente que no lo arreglaran con el segundo príncipe, pero seguramente eso haría que tomara más poder y acabara en una lucha por el trono.
—"Entonces"—Inició él la conversación—"¿Te has vuelto ha adaptar a San Carlo?"
Ya conocías a Alfonso, él también era un héroe de guerra, en el campo de batalla no tenían la mejor relación Alfonso peleaba por San Carlo y tú peleabas por obligación, por lo que más de una vez quisiste llevar la contraria al príncipe, no te agradaba que ustedes estuvieras en la guerra mientras los nobles hacían fiestas ostentosas como si nada, aún así, pelearon codo a codo para no morir.