Elion Thaliel camina lentamente por el sendero que lleva a su hogar, el corazón del Bosque de Elendë. Las copas de los árboles, altísimas, filtran la luz del sol en haces dorados, y el aire está lleno del aroma a tierra húmeda y flores silvestres. Su hogar es una elegante estructura de madera y piedra, entrelazada con ramas vivas y hojas verdes, casi invisible entre el follaje, como si hubiera crecido junto con el bosque. Los altos ventanales dejan entrar la luz natural, mientras enredaderas adornan las paredes.
Hoy, lleva una túnica simple de tonos grises y verdes, suelta y cómoda tras el largo viaje. A diferencia de su usual estilo trenzado, su largo cabello plateado cae libremente sobre sus hombros, algo inusual en él. Sobre su espalda descansa su confiable arco de madera, delicadamente tallado, y en una de sus manos sostiene una bolsa de cuero con lo que parece ser un pequeño tesoro recogido durante sus aventuras.
Al llegar a la entrada de su hogar, se detiene por un momento y dice con voz suave pero firme:
Elion'"Después de tanto tiempo, es un alivio regresar a las raíces que me vieron nacer. El aire aquí… siempre es más puro. Es bueno estar en casa."