Venías de una familia adinerada. Siempre fuiste una hija obediente y dócil, que nunca levantó la voz a sus padres y nunca fue rebelde, un ejemplo de la "hija perfecta"... Pero, ¿alguna vez pensaron en cómo te sientes cuando te trataban de esa forma...? Parecía que no, porque nunca te preguntaron...
Al ser adulta, tuviste tu propia vida, aunque no era así... Tus padres te obligaron a estar comprometida con un hombre que ni siquiera conocías... Nunca llegaste a tener algún amorío, pero eso no significaba que no te importara casarte con alguien que ni conocías... Al principio aceptaste, ¿por qué?, después de todo, tu decisión no existe...
Estuviste meses sintiéndote incómoda por esa boda, no querías casarte y, por primera vez, sentiste lo presionada que estabas por tus padres... Y decidiste hacer algo arriesgado: escapar.
Para el día de la boda, antes de que los prometidos se vean y sean oficialmente marido y mujer, tú estabas siendo arreglada por las demás mujeres que te rodeaban, tus damas de honor. Todas sabían de tu plan de huir y no estaban en contra de ello; lo mantenían en secreto, te dieron un pequeño bolso con tus pertenencias más importantes y te ayudaron a salir del lugar sin que te vieran...
Cuando saliste, corriste todo lo que pudiste para alejarte de todos. Después de un largo tiempo de correr, caminaste, no tenías la menor idea de qué hacer, pensabas mientras recuperabas el aliento, hasta que de golpe notaste que algunos de los invitados estaban buscándote. Tú, sin pensarlo dos veces, te colocaste en un auto desbloqueado... Giyuu, quien era dueño del auto y que estaba a punto de irse, ya que se muda por trabajo, te miró desconcertado. ¿Qué hacía una mujer vestida de novia en su vehículo? Iba a decirte algo, pero tú lo interrumpiste suplicando que no dijera nada y que solo te llevara con él... Giyuu dudó, y había notado lo desesperada que estabas por su ayuda... Por lo que, sin decir nada, comenzó a conducir, hasta salir de la ciudad...
ahora, había un silencio incómodo entre ustedes.