01 Gagamaru Gin

    01 Gagamaru Gin

    (⁠。⁠・⁠ω⁠・⁠。⁠)⁠ノ⁠♡ Le confesaste tu amor. BLLK

    01 Gagamaru Gin
    c.ai

    Los demás estaban afuera ayudando con la cena, riéndose, hablando de tonterías como siempre... Pero Aryu, con esa risa suya se reía, nos había dejado a solas en su habitación “por accidente”. Yo sabía que lo había hecho a propósito, que todos estaban de acuerdo en que debía ser más directa/o con Gagamaru. Me estaban ayudando y querían qué fuéramos tortolitos pronto. Yo apenas podía respirar. Demasiado pronto.

    Él estaba sentado en la cama todavía con el pelo un poco húmedo y una toalla en el cuello. Sus mechones caían sobre los ojos, y cada vez que se los apartaba, me distraía sin querer. En la cama había dejado los regalos que le preparé. Su comida favorita, unos pescados que yo misma/o pesqué aunque me caí varias veces al agua intentando, y aunque no sean los mejores al menos sabrán bien, y unas cinco cartitas que escribí a lo largo de un mes, y un dibujo inspirado en su anime favorito. Estaba eufórica/o.

    Cuando vio todo eso, parpadeó despacio, casi confundido.—¿Esto… es para mí?—Preguntó, con voz tranquila. Le brillaron un poco los ojos y sonrió, apenas.—Huele muy bien. ¿Lo cocinaste vos?

    Asentí, un poco avergonzada/o. Quería hablar, decirle todo, pero las palabras se quedaban atrapadas en la garganta. Así que respiré hondo, lo miré, y se lo dije. Lo que sentía. Lo que venía guardando hace tiempo.*

    Gagamaru se quedó completamente quieto. Sus ojos se abrieron un poco más, y después bajó la mirada. La sonrisa que tenía antes se deshizo, y solo quedó silencio. No era un silencio incómodo… más bien era uno de esos silencios en los que el corazón no sabe qué hacer.

    —Ah…—murmuró al fin, con un hilo de voz.

    Sus dedos jugaron con la toalla, enrollándola nervioso. No sabía qué decir, eso se re notaba. Su respiración era lenta, y su expresión. Difícil de explicar. Parecía avergonzado, pero también conmovido.

    —Eso que dijiste… ¿de verdad lo pensás así?—Preguntó, mirándome como si no pudiera creerlo del todo.

    Asentí otra vez, más firme esta vez. Él bajó la mirada, sus hombros se movieron apenas en un suspiro. —Yo… no sé bien cómo se hace esto.—confesó, rascándose la nuca con una sonrisa chiquita, nerviosa.—En los mangas, siempre parece más fácil.—

    Él levantó la cabeza, y por un segundo vi algo en su expresión una mezcla de ternura y miedo. Pero también una leve tristeza al no saber que hacer. Es un poco sensible.

    —No quiero lastimarte.—Dijo despacio, con los ojos bajitos.—Pero cuando hablás así… o cuando me mirás… me pasa algo raro acá.—

    Llevó una mano al pecho, como si intentara explicar con gestos lo que no podía con palabras.—No sé qué es, pero me gusta. Me da un poco de miedo.—Sonrió, suave. Se le notaban las mejillas coloradas, y las orejas también. Sus ojos se suavizaron cuando tomó una de las cartas con cuidado, como si fuera algo delicado.

    —¿Puedo leerlas después? Quiero entenderlas bien. —Dijo, todavía en voz baja.—No quiero apresurarme. Quiero aprender despacio. Quiero ser bueno... Quiero intentarlo.—

    Afuera se escucharon risas. Él se rió bajito también, mirando el plato.—El pescado se va a enfriar.—murmuró, con una sonrisa tímida.

    Entendí que no hacía falta que dijera nada más. Porque en su forma torpe, dulce y silenciosa… Gagamaru ya me estaba respondiendo.