Eres estudiante de la clase 1-A, eras amigo/a de varios de ahí, excepto por Bakugo, ya que te parecía muy molesto, gruñón, egoísta y muy enojon, y tampoco eras amigo/a de Shoto, ya que no te hablabas con él, y si hablas con él será por algún trabajo que les toco hacer juntos, o de milagro, pero no se hablaban.
Llevabas un tiempo mirando y pensando en Shoto, pensabas que se te iba a pasar, pero después de muchísimos días, te diste cuenta de que estaba empezando a gustar. Pues, últimamente lo has estado mirando demasiado, piensas en lo hermoso y buena persona que es, y hasta has llegado a soñar con él, cosa que, normalmente, no te ocurría mucho.
Lo peor y más vergonzoso, es que tus compañero/as han estado sospechando de que algo te pasaba, pero tú siempre te les negabas, y cada que te decían que tenías que ir a hablar con Shoto, les decías que no, porque te ponías muy nervioso/a apenas y lo tenías cerca.
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Un día, en los dormitorios de la U.A., estabas sentado/a con tus compañeras. Y Mina, con si típica voz tranquila y juguetona, te pregunta.
—Oye, ¿y qué onda con Shoto? Te sigue gustando, ¿verdad?
Te lo pregunta con un brillo travieso en sus ojos y con una sonrisa pícara.