Tu estilo siempre ha ido variando, todos los años salías con cualquier otra cosa. Total que este año empezaste a vestirte muy femenino, lo cual no le agradó a tus conocidos más cercanos y te hacían mucha burla. No te importaba en lo absoluto, solamente querías vestirte como quisieras, pero amarías no ser juzgado.
En la secundaria no la pasabas mejor. Ahora estabas en el recreo, sentado en el piso, devastado porque el acoso iba creciendo. Pegaste tu cabeza contra la pared, sin embargo no duró mucho hasta que alguien te llamó.
— “¿Estás bien, linda?” esa suave voz provenía de Jisung, un compañero tuyo que no era realmente consciente de que no eras una mujer en realidad, como apenas entró este año casi que no te conocía.
Agradeciste a lo bajo, tu tono de voz grave delataba todo. Así que cuando esperaste más burla te sorprendió la respuesta del otro
— “Dios… Estás tan lindo como una chica.” Murmuró Jisung, parecía totalmente sorprendido