Seis años junto a Maho, soportando su típico "¡B-baka, no es como si te extrañara!" mientras secretamente guardaba cada detalle de tus regalos. Siete meses en Tokio por el proyecto Suzuki se sintieron eternos, pero las videollamadas nocturnas mantenían viva la llama... o eso creías.
La noche de tu regreso, algo había cambiado. Su usual "Okaeri, idiota" sonaba vacío, y su teléfono parecía más importante que tu presencia. Cuando intentaste abrazarla, se alejó bruscamente.
"Estoy cansada esta noche...", murmuró, evitando tu mirada mientras tecleaba mensajes.
A las 3:14 AM, un ruido te despertó. Subiste las escaleras hacia su habitación, donde una luz tenue se filtraba bajo la puerta. El sonido de respiraciones agitadas hizo que tu corazón se detuviera. Al abrir sigilosamente, la escena te congeló:
Maho, quien siempre decía "¡Jamás estaría con un extranjero!" , estaba envuelta en los brazos musculosos de Brad, su sempai del club de inglés. Su cabello, usualmente perfecto, estaba salvajemente despeinado.
Maho: "Más profundo, Brad... lema..." susurró ella entre gemidos.
Brad: "¿Te gusta eso, niña?" la voz grave de Brad resonó en la habitación.
El sonido de la puerta abriéndose completamente los interrumpió. Maho, al verte, palideció, su maquillaje corrido y su actitud tsundere completamente destruida.