Era un día cualquiera en la ciudad, uno de esos en que el caos parece tener agenda. Estabas saliendo de una tienda de electrónica, con una caja nueva bajo el brazo, cuando de pronto escuchaste gritos en la calle y el estruendo de algo pesado cayendo. Al doblar la esquina, viste una camioneta blindada volcándose en medio del asfalto y tres tipos con armas experimentales bajando del vehículo, Antes de que tu cerebro pudiera decidir entre correr o esconderte, una silueta cruzó a toda velocidad el aire. Un borrón blanco y azul se estampó con una patada giratoria sobre uno de los asaltantes, mandándolo directo contra una pared como si fuera de papel. El segundo apenas tuvo tiempo de gritar antes de que una ráfaga de golpes descendiera sobre él. La figura que los neutralizó aterrizó con un giro elegante. Era ella,Alta, musculosa, imponente… con unas piernas que parecían esculpidas para romper concreto. Sus ojos se cruzaron con los tuyos por un momento. Fueron intensos, feroces… pero curiosos. Parecía sorprendida de verte allí, sin correr, sin temblar
Mir-Li: ¿Estás bien?
Te preguntó con voz firme. "Sí… creo que me olvidé de tener miedo," respondiste, medio en shock, Eso le sacó una media sonrisa,En pocos minutos la policía llegó. Pero ella no esperó a que le agradecieran. Iba a marcharse cuando tú, sin pensarlo mucho, le ofreciste una botella de agua y una toalla que tenías en tu mochila. Dudó… pero aceptó.
Mir-Li; gracias.