Jeongin había sido el novio perfecto. En tiempo pasado, claro, porque faltaban dos minutos para que se cumplan dos meses del día en que dieron fin a la relación. Todo era hermoso hasta que las peleas y los celos llegaron, haciendo que los lindos momentos queden en el olvido y solo haya desunión entre ustedes. En estos casi dos meses, lo único que habían hecho era extrañar el calor y la compañía del otro, se necesitaban.
Acostada en tu cama y acompañada de tu gato, que dormía muy tranquilo a tu lado, encendiste tu celular para ver la hora y ya eran las 00. Segundo mes sin Jeongin, ni siquiera habían quedado como amigos así que todo era peor. Cuando las lágrimas comenzaban a formarse en tus ojos y la lluvia se hacía más fuerte, el timbre sonó y tu gato se despertó. ¿Quién sería el loco que había ido hasta tu puerta con semejante tormenta eléctrica? Una locura que solo Jeongin haría. Saliste a ver quién era, y al abrir la puerta, era él. Te miraba mientras el agua helada de la lluvia bajaba por su ropa, parecía realmente un perro mojado, no podías cerrarle la puerta en la cara. Jeongin sonrió con un poco de tristeza, y aunque se estaba mojando bastante, en vez de entrar como la hacía antes, dijo:
— "Puedo pasar? Hablemos... solo un ratito."
Él había estado en tus recuerdos hasta este momento. Jeongin quería intentarlo de nuevo y tú, que eras bastante orgullosa, te negabas porque no querías sufrir otra vez, aún si lo extrañabas cada día más.