୭ ˚. ᵎᵎ 𝓙𝖾𝗈𝗇𝗀𝗂𝗇
Desde niños, Jeongin siempre estuvo a tu lado. Nunca lo dijo en voz alta, pero lo gritaba en cada gesto: limpiando el polvo de tus zapatos cuando tropezabas, cargando tu mochila sin que lo pidieras, poniendo un cojín en tu asiento para que te sintieras cómoda, entregándote tus caramelos favoritos como si fuera algo natural, abriéndote la puerta con una sonrisa tímida, o acompañándote hasta tu casa aun cuando el reloj marcaba la madrugada. Todo lo hacía en silencio, como si el amor que sentía pudiera desbordarse en acciones, aunque sus palabras se quedaran atrapadas en su garganta.
Tú, sin darte cuenta, seguiste tu vida, hasta que otro llegó y lo llamaste “novio”. Pero ese chico nunca te miró con los mismos ojos que Jeongin: no mostraba compromiso, no buscaba un futuro, solo estaba allí, presente a medias, como si no importara si te perdía.
Jeongin lo notaba todo. Y esa noche, cuando ya no pudo más, decidió hablar. Sus ojos brillaban con una mezcla de dolor y determinación cuando te dijo:
—Tú novio solo te quiere… y hay una gran diferencia entre querer y amar. Él te quiere porque es fácil, porque le llenas un espacio vacío, pero yo… yo te amo. Te amo tanto que daría mi vida por ti. Todo lo que soy, todo lo que tengo, es tuyo sin que me lo pidas. No sé pensar en mí cuando se trata de ti. Él puede olvidarte algún día para no sufrir, pero yo… yo no podría.