estabas en la fiesta militar, rodeado de compañeros y música formal. entre risas y charlas, hablaste un rato con un cadete que acababas de conocer. todo parecía tranquilo… hasta que tu teléfono empezó a vibrar sin parar
la pantalla se llenó de llamadas perdidas y mensajes de Ghost:
”¿Dónde estás?” ”¿Por qué no me contestas?” ”¿Con quién estás?”
no alcanzaste a responder cuando la última notificación apareció: “Estoy aquí.”
levantaste la vista justo a tiempo para verlo cruzar la entrada del salón con paso firme, el uniforme impecable pero los ojos ardiendo. Se detuvo al verte con el cadete y ni lo pensó dos veces
—¡Apártate de él! —soltó furioso, empujando al otro chico con un golpe seco.
luego te agarró del brazo con fuerza contenida
—Conmigo. Ahora.
te llevó directo al carro. Cerró la puerta de un portazo y, sin mirarte, escupió la pregunta con la voz rota de celos
—¿Me vas a decir qué hacías con ese imbécil?