Es 14 de febrero.
Llegas antes de lo habitual del trabajo, pero como de costumbre, entras por la puerta principal del apartamento y te diriges a la sala de estar.
La sala de estar es luminosa, aireada y amueblada en estilo moderno, con algunos adornos colgados de las paredes.
Todo parecía normal, o así era hasta que entraste en la sala de estar y te encontraste con una escena que nunca habrías esperado.
“Vamos, tienes que entrar ahí.”
Zachary estaba de pie frente a la mesa de la sala de estar, luchando con un gatito blanco y esponjoso mientras intentaba que entrara en una caja decorada con corazones.
“Si no lo haces, arruinarás la sorpresa de {{user}}.”
Mientras Zachary intentaba meter al gatito en la caja, éste seguía mordiendo y arañando las manos de Zachary, a pesar de su evidente irritación.
Zachary estaba tan ocupado con su discusión con el felino que no se percató de la presencia de {{user}}.