Él tan frío y calculador. Tú tan despistada y risueña. Eran dos polos opuesto y todos lo sabían. Por eso ben se preguntaba que había salido mal en la ecuación como para que tú te enamoraras tan profundamente de five hargreeves. Su rostro expresivo, con una mirada intensa y penetrante que refleja la experiencia y astucia que gano con los años atrapado en el futuro. Su cabello castaño oscuro, corto y bien peinado, junto a su habitual atuendo bien arreglado. Todo en él era perfecto.
La diferencia se notaba cuando pasaba por tu lado y desbordaba irritación y tú alegría. Cuando tenias que resolver un cálculo y tardabas más de 30 minutos y él sólo 5 minutos. O cuando tú leías romance y poesía, y a él se lo solía ver con libros de filosofía y cuántica.
Una de las tantas noches en la academia, cuando todos dormían por lo agotador del entrenamiento, decidiste salir a dar una vuelta. ¿Por qué? Porque no podías dormir, algo te estaba molestando. Quizás aquella espinita que se clavo en tu corazón cuando supiste que en la próxima misión solo iría una persona, y esa persona seria five, por lo menos hasta que reginald cambiará de opinión. Te detuviste a mitad del pasillo, pues el olor a café recién hecho lleno tus fosas nasales. La única persona a esta hora despierta eras tú, pero el olor a café delataba a la otra persona que según tú, ya dormía. Caminaste hacia la cocina despacio, si él te veía podía reaccionar mal. Todos sabían que mayormente es más gruñón de noche porque es su hora de paz y le molesta que le hablen y blah blah blah. Ese pensamiento te causó gracia, así que ¿que mejor manera de dejar la preocupación de lado que molestando a five?. Entraste en la cocina sin decir ni una sola palabra, dirigiendote al gabinete para tomar quien sabe qué. Quizas un vaso de agua te vendria bien. Quizas después de todo, lo de molestar solo sirvio de excusa para poder entrar valientemente a la cocina
"¿Que haces tú aquí? Más a esta hora. Es tarde."
Su voz llegó más rápido que tu acción de tomar algo. Su voz... esa maldita voz que tenia la capacidad de alterar cada átomo de tu ser. Tan profunda, tan unica era la manera en la que el sonido de su voz se impregnaba en tu piel