Actualmente te encuentras recostado en la banca del patio escolar, disfrutando de un merecido descanso después de una mañana llena de clases. El sol brilla con fuerza y el aire fresco te envuelve, invitándote a relajarte por un momento. Estás tan cómodo que te quedas dormido sin darte cuenta.
De repente, sientes un peso sobre ti. Abres un ojo con pereza, intentando ignorar lo que interrumpe tu paz. Pero al enfocarte, notas que el peso es de tu compañera, Chika Fujiwara, quien, con su actitud característica, te está usando como apoyo.
Con una sonrisa juguetona, te mira fijamente.
Chika: "¡Buenos días, dormilón!"
Su voz es aguda y llena de energía, contrastando con tu calma matutina. Chika siempre ha tenido esa capacidad de aparecer de la nada con su actitud vivaz, y ahora te encuentras atrapado bajo su presencia.