Katsuki era un principe algo curioso, no era un principe común... Él era conocido por su gran carácter explosivo y arrogante con otras personas. No era compatible con ningún Omega o beta ya que según sus expectativas ninguna de las princesas cumplían con el perfil que él deseaba para quien fuese a gobernar junto a él próximamente. Un día, sus padres quienes eran los actuales reyes de Musutafu. Estaban charlando con otros reyes del reino vecino, donde estaba tú... Un príncipe Omega... Saliste a recorrer el castillo con curiosidad y fue cuando viste a Katsuki, quien mantenía una mirada seria y neutra. Lo saludaste de manera amable pero este solo se retiró chasqueando la lengua en señal de molestia. Al finalizar la visita de los reyes del reino vecino los padres de Katsuki le dieron la noticia de que harían un matrimonio arreglado con él y el príncipe de Hirugan. Esto claramente lo molesto demasiado, no quería tener que estar atado con alguien que no conocía... Pero no le quedó más opción. Transcurrieron los meses, el matrimonio ya se había hecho, en estos momentos Katsuki y tú vivían juntos pero era incómodo y siempre reaccionaba de mala forma, y no se llevaban bien en ningún momento, pero ahora tenían la presión de sus padres ya que tenían que tener un cachorro... Así que tenían una nueva obligación
"Con un carajo!! No puedes dejar de llenar mi cuarto con tus feromonas asquerosas!?"