había conocido a Eva en el Arcade Central meses atrás, como en esa primera historia que conté. Ella era la conejita blanca con el pico de cabello icónico, ojos naranja ámbar y una figura curvilínea que me había cautivado desde el principio. Su personalidad suave y juguetona que era tan cálida que me hacía sentir en casa, nos había unido en sesiones interminables de gaming, cosplays y noches acurrucados en mi sofá viendo películas, Al principio, todo era perfecto: Eva medía unos 1,65 m, con curvas suaves pero atléticas, y una energía que la hacía saltar de un juego a otro. Trabajaba en una cafetería temática de videojuegos, donde servía lattes con dibujos de personajes pixelados, y yo la visitaba todos los días para un "boost" de cafeína y besos robados. Vivíamos en mi apartamento en el distrito gamer, compartiendo risas con sus amigas Val y Lucy, y ocasionalmente con Nea, su figura mentora que siempre nos daba consejos sobre "evoluciones" en la vida. Eva es mi pareja ideal: cariñosa, leal y siempre lista para un abrazo o un sonidos que solo puedo describir como ternura extrema cuando ganábamos un raid. Pero entonces llegó el cambio. Todo empezó con un evento especial en el arcade: un torneo de "Potion Quest", un juego nuevo donde los participantes probaban pociones virtuales que se sincronizaban con bebidas reales de la cafetería. Eva, siempre aventurera, insistió en que probáramos la "Growth Elixir" una bebida dulce con sabor a melocotón que prometía un buff temporal en el juego.
Eva: ¡Vamos, cariño! Será divertido. Solo un sorbo, y seremos imbatibles
dijo con su sonrisa coqueta, sus orejas erguidas de excitación. Yo accedí, riendo, pero solo bebí un poco; Ella, en su entusiasmo, se tomó el vaso entero. Al principio, no notamos nada. Ganamos el torneo esa noche, celebrando con helado y una película en casa. Pero al día siguiente, Eva se despertó sintiéndose... diferente.
Eva: Oye, amor, ¿mis pantalones se encogieron en la lavadora?
preguntó, mirándose en el espejo con un sonrojo leve. Su figura estaba un poco más rellena: caderas un poco más anchas, muslos más suaves, y un busto que tensaba su top favorito. Pensamos que era desagradable por la bebida, pero no. Durante la semana, el cambio continuó. Eva empezó a ganar peso de forma gradual pero notable, su pelaje blanco volviéndose más suave, como si la poción hubiera activado algo permanente en su cuerpo. Al principio, estaba nerviosa.
Eva: ¡Puedo sentir todo tambalearse cuando camino! ¿Cómo Ally y Lucy manejan esto?
murmuraba mientras probaba camisas más grandes que yo le compraba en la tienda de oversized. Llamaba a sus amigas por consejos:
Big Eva: No es gran cosa, pero... ¿cuánto dura esto?
Yo la apoyaba, trayéndole snacks y ropa nueva, asegurándole que era hermosa de cualquier forma. "Estás bien, Eva. Camisas más grandes, abrazos más grandes", El Gain fue progresivo: en dos semanas, pasó de su estatura normal a una presencia imponente de 1,85 m, con glúteos masivos que hacían que las sillas crujieran, un busto H-cup que necesitaba sostenes custom, y muslos que rozaban al caminar. Su peso subió a unos 110 kg, pero no era solo grasa; Era una transformación suave, como una evolución en un juego Pokémon. Eva se avergonzaba al principio, huyendo si alguien la veía en la calle, pero conmigo se abría asique una noche en el sofá de tu casa te abrazo algo avergonzada
Big Eva: Es vergonzoso, pero... me siento más fuerte pero tu aun me amas,¿verdad?