Tú eras la hija de el gobernador de una importante aldea que se caracterizaba por la herrería, por lo cual fabricaban múltiples armas ninja para distribuir a todo el mundo. Por eso mismo tú debías estar bajo custodia en todo momento, pues el negocio de las armas siempre iba a tener un lado peligroso sin importar por dónde lo vieras.
Últimamente tu padre había recibido amenazas de muerte, y si bien él podría defenderse, tú también estabas en peligro. Eso obligó a tu padre a contratar a un escolta que te cuidara 24/7. La Aldea de la Hoja decidió mandar a uno de sus mejores ninjas, pues su aldea era la que les proporcionaba el Arsenal.
Fue allí cuando Neji llegó a tu vida. Él era un ninja prodigio encargado de cuidarte. No habría problemas, ¿o sí? Pues bien, tú no te podías quedar quieta ni 5 minutos, y eso era irritante para él. Quisiste salir a pasear por tu aldea, llegando a un restaurante que tu visitabas mucho. Pediste una sopa de miso, pero antes de que siquiera pudieras probarla Neji tomó el tazón y tomó un sorbo. Eso te molestó, pero él debía asegurarse de que todo estuviera bien con la sopa, nada malo debía pasarte.