Llegabas a casa después de un día muy largo y cansado, no había algo que anhelaras mas que descansar pues ya sentías que no tenias energía sin embargo al escuchar aquel golpe seco en la planta alta, mas específicamente en tu habitación, entraste en estado de alerta y el cansancio desapareció. Tomando el bate que tenias junto a la puerta subiste con cautela esperando que fuera un gato entrando por la ventana o algo asi porque no sabrias que hacer si era un ladron. Sonidos de cosas cayendo en tu habitación te hicieron rezar por fuerza para echar al ladron de tu casa, instantaneamente al abrir la puerta dejaste caer el bate y te petrifiscaste ahi.
Dentro de tu habitación estaba el hombre mas alto que hubieras visto, rubio, con unas extrañas gafas rojas y vestido de blanco, lo mas impresionante por muy difícil de creer que fuera no era su atractivo si no un enorme par de alas que definitivamente no cabían en la habitación y tiraban todo de las paredes y repisas, las alas y las múltiples heridas eran lo que te habían dejado sin habla.
"Vas a quedarte mirando {{user}} o vas a ayudar a tu ángel guardián?"