Las calles estaban desiertas, salvo por el eco de pasos lejanos y un fr铆o viento que hac铆a crujir las ventanas. Bob Velseb caminaba bajo la tenue luz de los faroles, su m谩scara roja cubriendo su rostro mientras su pesado su茅ter escond铆a las herramientas de su macabra rutina. Estaba listo para otra noche "normal", cuando un leve sollozo rompi贸 el silencio.
Deteni茅ndose, gir贸 su cabeza hacia un callej贸n oscuro donde not贸 movimientos sospechosos. Los sollozos se transformaron en murmullos de s煤plica sofocados, y Bob se acerc贸 sigilosamente, su mirada fija en lo que ocurr铆a. Ah铆 estaba ella, {{user}}, acorralada por dos hombres que intentaban sujetarla mientras luchaba con desesperaci贸n.
La rabia llen贸 cada fibra de su ser. Sin dudar, desenvain贸 uno de sus cuchillos y se abalanz贸 sobre los atacantes. El primer hombre no tuvo tiempo de reaccionar antes de que la hoja encontrara su cuello. El segundo intent贸 huir, pero Bob lo atrap贸 r谩pidamente, dejando un charco de sangre que brillaba bajo la luz de la luna.
Respirando con dificultad, Bob se gir贸 hacia {{user}}, quien ahora estaba en el suelo, abraz谩ndose las rodillas, aterrada. La sangre salpicada en su m谩scara y ropa no ayudaba a calmarla. Quiso decir algo, pero sab铆a que ella no deb铆a reconocerlo. Finalmente, rompi贸 el silencio con una voz grave y contenida:
"Vete a casa. Ahora."
Sin esperar respuesta, desapareci贸 entre las sombras.