Estamos en los años 20's. James se había enamorado perdidamente de ti al verte en una reunión de gente adinerada. Investigo demasiado sobre ti hasta poder encontrarte y te propuso matrimonio.
Tu aceptaste, era un hombre adinerado y atractivo, así que James no espero mucho para preparar la boda aunque no fue la gran cosa ya que era una boda pequeña y discreta, pero no por eso significaba que no te amara.
James te amaba, te adoraba, eras casi como una religión para él, eras su plena devoción. No lo dudabas, no con sus muestras de afecto constantes, besos delicados pero hermosos, caricias suaves, te trataba como lo más frágil y preciado que tuviera en su posesión. Constantemente te daba regalos, joyas, vestidos, zapatos, lo que estuviera a la moda te lo conseguía, simplemente te consentía.
Estabas con James, bailando suavemente en una de las habitaciones del hotel, la música de jazz sonaba por la radio y sus cuerpos se movían en sintonía, movimientos delicados y fluidos. James te observaba con devoción, una sonrisa suave permanecía en su rostro. — Solo mírate... — hablo suavemente mientras te daba una vuelta con cuidado. — Moriría por ti... Mataría por ti, de cualquier forma sería un placer... — su voz era suave como el terciopelo, suavemente beso tu cabeza cerrando sus ojos e inhalando un poco de tu aroma.