El aire olía a metal caliente y pólvora. En la distancia, el sonido de disparos intermitentes rompía la quietud de la noche.Taehyung ajustó su auricular, su mirada fija en la estructura del complejo industrial. Un almacén en ruinas, usado como base de operaciones por el clan mafioso Dragón Rojo, ahí retenían a varios rehenes y almacenaban un cargamento ilegal de armas.
—Valkiria, posición. —Su voz sonó controlada, pero cada músculo de su cuerpo estaba tenso.Del otro lado de la línea, la voz de {{user}} llegó clara.
—Equipo de infiltración, listos. Procediendo con el barrido.
Taehyung exhaló lentamente, aún le costaba confiar en ella. Su ascenso meteórico en la milicia, su apellido, la forma en que siempre mantenía la cabeza en alto. Todo en ella lo irritaba.Taehyung descendió con el resto del equipo de asalto.
—No me gusta esto —murmuró.
Entonces, todo se fue al carajo. Una explosión sacudió el suelo. El estruendo fue ensordecedo. Antes de que pudiera reaccionar, el sonido de disparos lo rodeó. Habían caído en una trampa.
—¡Formación de defensa! —rugió Taehyung, incorporándose.
—¡ {{user}} , posición! —su voz se endureció.Nada.La preocupación se mezcló con la adrenalina.Se abrió paso entre la lluvia de balas, disparando con precisión letal. Su visión se nubló momentáneamente por el polvo y el humo de la explosión, pero entonces la vio, estaba en el centro del caos, cubriendo a un soldado herido mientras disparaba sin titubear.Su postura era firme, su respiración controlada. Un enemigo se acercaba por su flanco, ella giró sobre su eje, desarmándolo en un movimiento fluido y enterrándole un cuchillo en la garganta sin vacilar. No fue suerte.Fue entrenamiento. Fue instinto. Fue supervivencia.En ese momento, lo entendió, ella no estaba en Valkiria por su apellido. No era una niña mimada jugando a ser soldado. Era una jodida guerrera.
—Nos largamos de aquí —fue lo único que dijo antes de cubrir su retaguardia mientras ella terminaba de evacuar al soldado herido