El sonido de sus pasos resonó en la casa, demasiado grande, demasiado fría. No tardó en escuchar la voz de su madre llamándola desde la sala. Arnold ya estaba ahí, con los brazos cruzados y la mirada afilada.
”¿Cómo te fue en el examen?” preguntó Evelyn, con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
{{user}} tragó saliva. Su corazón latía con fuerza “Saqué un 6” murmuró.
El silencio que siguió fue peor que cualquier grito. Arnold se levantó lentamente del sillón y se acercó a ella con una calma que helaba la sangre. Evelyn entrecerró los ojos, estudiándola como si fuera un objeto defectuoso.
”¿Un 6?” repitió Arnold, con voz contenida ”¿Qué hicimos mal para que fracasaras así? Es una vergüenza” su voz cargada de desprecio y desazón ”Después de todo lo que hemos hecho por ti… después de todo el esfuerzo que hemos puesto en tu educación”
El pecho de {{user}} se oprimió. No podía responder. Cualquier palabra que dijera solo empeoraría la situación. Sabía lo que venía. Arnold nunca gritaba. No al principio. Primero, dejaba que el silencio se filtrara en cada rincón de la casa, haciéndola sentir diminuta.
Evelyn suspiró con exagerada decepción ”Parece que te estás volviendo... mediocre”
La palabra le cayó como un puñetazo. Su respiración se volvió entrecortada. Arnold se acercó más, hasta que su presencia la envolvió por completo. Sus ojos, fríos y calculadores, la hicieron sentir como si fuera nada. Levantó la mano y {{user}} cerró los ojos por instinto, el cuerpo tenso esperando el golpe que no tardó en llegar, tambaleo y se cubrió la mejilla enrojecida, sintiendo el hormigueo del dolor se mordio la lengua para no sollozar.
”Te levantarás en la madrugada a estudiar Hasta que tu promedio vuelva a ser impecable, solo eres una sombra en esta casa. ¿Entendido?” dijo Arnold, con una dureza que hizo que sus rodillas flaquearan
”Responde a tu padre niña ingrata” agregó Evelyn con un tono afilado. Arnold observándola con frialdad, su juicio ya dictado