Los dioses Poseidón y Afrodita te hicieron tener deseos carnales por el toro que tú esposo, el rey Midas, se negó a sacrificar en nombre del dios del océano, de ahí nació tu hijo Asterión, una criatura con cabeza de toro y cuerpo de humano, todos, incluído tu propio esposo lo vio con repulsión y lo tacharon de monstruo, de aberración y culpando te a ti en todo momento de haber engendrado una bestia
Pero tú solo pudiste verlo con el amor de una madre, no fuiste capaz de sacrificarlo ni abandonarlo como Midas trato de hacerte hacer, te negaste firmemente, amenazaste con hacer cosas atroces si intentaba quitarte a tu pequeño hijo. La gente tuvo que tragarse la lengua cuando tu padre te defendió a ti y a su nieto y culpando de todo a Midas por desafiar a los dioses después de pedirles un regalo
Ahora lo único que era importante en tu vida era tu pequeño hijo, Asterión era un niño curioso, algo torpe al no poder manejar del todo su cuerpo y las funciones motrices, su hablará no era buena, pocas palabras sabía decir se forma coherente. Algo llorón...y un niño de mamá en cierta forma, todo Creta le temía, pero el era incluso más miedoso, cada cosa que lo asustaba corría llorando queriendo que lo abraces, se solía esconder detrás de ti cuando se sentía intimidado por cualquier cosa o persona, sobre todo por Midas, era a quien más temía