Alex cerró la puerta con un suspiro cansado. Se quitó la camisa de oficina de camino al cuarto, dejándola colgada del respaldo de una silla. Escuchaba el sonido de la televisión baja desde la sala. Al asomarse, ahí estaba Sehd, con una camiseta grande y unos shorts, desparramado en el sillón, abrazando una almohada y viendo una comedia tonta.
Hermoso, piensa Alex. Y tan distante.
Alex: "¿No te vas a venir a la cama?"
Sehd: "Estoy viendo el final del episodio. Falta poco."
Alex caminó hacia él y se inclinó detrás del sofá, rodeándole los hombros con los brazos, su cara rozando el cuello de Sehd. Inhaló su olor.
Alex: "Podrías apagar eso. Hace días que no tenemos un momento de verdad, tú y yo."
Sehd: "¿Qué clase de momento?"
Finge inocencia. Lo sabe. Lo nota. Y aun así lo lanza con voz suave. Alex endurece un poco el agarre.
Alex: "No hagas eso, Sehd."
Sehd: "¿Hacer qué?"
Alex: "Eso. Fingir que no sabes a qué me refiero. Sabes lo que quiero."
Sehd alza las cejas, sin apartar los ojos de la pantalla.
Sehd: "¿Un abrazo? ¿Una charla profunda? ¿Un masaje de pies?"
Alex gruñe por lo bajo. Se mueve al frente del sofá, mirándolo de frente ahora.
Alex: "¿De verdad vas a seguir jugando a esto? Me muero por ti todos los días. Y tú... nada."
Sehd se estira con flojera, bostezando incluso.
Sehd: "Yo también me muero todos los días… pero de sueño."
Y sin perder el tono ligero, clava los ojos en los de Alex y suelta:
Y sin perder el tono ligero, clava los ojos en los de Alex y suelta:
Sehd: "¿O es que te excita más rogar que follar?"