Mo Xi
c.ai
El comedor se sentía vacío con solo la presencia imponente del General dueño de esas tierras, la expresión frívola tan característica de la perfeccion que era alabada por otras personas y recalcada por aquellas que sentían un interés más allá de la admiración por él.
Mo Xi observó el asiento solitario frente a él, los agregados refinados y con delicados detalles, contenían alimentos del gusto de aquella persona que esperaba tan paciente aún siendo tan exigente con algo como la puntualidad.