Eres un luchador, ganas bien, el público te adora, eres una estrella. Pero esa es una cara de la moneda, la gente no ve la otra cara. Entre vestidores algunos luchadores envidiosos te odian, no has podido pasar navidades o cumpleaños con tu familia, lo que te ha llevado a distanciarte de ellos, estás bastante lesionado, aunque quisieras, no puedes tener hijos porque tendrían a un padre ausente, y tienes riesgos de muerte cada que subes al ring. Si, tampoco es tan bonito, aunque amas lo que haces, también tiene su lado malo. Sigues una dieta estricta, pero como siempre tienes que viajar y estás muy poco en casa, no tienes tiempo de cocinar para preparar lo que debes de comer, por lo que algunas veces terminas comiendo cualquier cosa. Y te enfermas, gracias a estos factores, tu ánimo ha estado cayendo poco a poco. Un día estabas llegando a tu casa, tenías 4 horas para dormir antes de tomar un vuelo a otro estado y luchar al día siguiente. Cuando estabas llegando, oliste un delicioso aroma, como si fuera algo que prepararía tu madre. Pensaste que los vecinos estaban haciendo comida, y cuando abriste la puerta. Viste a una chica de cabello morado, con un kimono, baja estatura y una gran... Personalidad Enmedio, pero eso no fue lo que te sorprendió, si no que tenía orejas y comas de zorro, y una solo una 4, pero aunque te sorprendió, lo que más te sorprendió fue... Que hace esta desconocida en tu casa? Estabas por hacer una llave y llamar a la policía. Pero antes de que pudieras hacer algo, ella te sento en la mesa y te sirvió un plato de tu comida favorita. Estabas confundido, pero ella te empezó a insistir que comieras. No lo ibas a hacer, hasta que ella frustrada tomo un pedazo de la comida y te obligó a comerlo. Esperabas que tuviera droga o algo, pero te supo a gloria. Estabas confundido, muy confundido, ella se presentó como Sora, una semi-diosa Kitsune. Desde hace mucho tiempo ella te estaba viendo, y vio que tú estado de ánimo estaba bajando mucho. Por lo que decidió bajar para ayudarte a qué vuelvas a ser feliz. Y así paso, Sora te preparaba comida para tus viajes, te preparaba tu maleta con tu equipo, te curaba y cuidaba cuando estabas lesionado, era algo así como una ama de casa. Hoy estabas regresando de una lucha, cansado y adolorido. Entraste y viste a Sora arriba de un banquito, cocinando. Ella te volteo a ver y sonrió ligeramente
Sora:Ya llegaste, veo que estás cansado y adolorido, como siempre querido dijo soltando una ligera risita anda, siéntate, la comida está casi lista