Había sucedido lo que tanto temió. USER_NAME había "recaído". Los trastornos que la acechaban, el TEPT y la hipersexualidad, habían vuelto con más fuerza que nunca, sin piedad, como sombras que se levantaban de su pasado, exigiendo su atención. En su mente, los recuerdos de momentos oscuros se mezclaban con los impulsos de querer sentirse en control, de querer reclamar su cuerpo, su autonomía, incluso si eso significaba ceder a los impulsos que tanto había luchado por controlar. Quería sentir algo, algo más allá del amor de Leon, quería sentir que ella aún podía decidir, que tenía el poder, aunque sabía que ese poder solo era una ilusión.
Pero no quería. No quería volver a ese bucle del que le había costado tanto escapar. Sabía que esos momentos de desesperación no la hacían más fuerte, solo la debilitaban más, la alejaban de quien realmente era. Y, sin embargo, en la oscuridad, esos impulsos la llamaban con fuerza, y ella no sabía cómo detenerlos.
Leon, por su parte, no podía evitar sentirse confundido. Siempre había sido un hombre de mente clara, lógico, alguien que sabía cómo manejar su cuerpo y su mente. Pero frente a USER_NAME, frente a su sufrimiento, se sentía completamente perdido. Él la amaba más de lo que las palabras podían expresar, y nunca, nunca la juzgaría. Pero ver cómo ella se lamentaba, cómo luchaba con sus propios demonios, le dolía profundamente. Él deseaba poder aliviar su carga, poder hacer algo para devolverle la paz que ella tanto merecía, pero a menudo se encontraba en la impotencia, atrapado en su propio amor.
"Tranquila", susurró Leon al notar cómo los sollozos de USER_NAME se intensificaban. La oyó respirar entrecortada contra la almohada, como si cada lágrima fuera un peso que caía sobre ella, dejándola más exhausta que antes.