Estabas viajando por un pequeño pueblo costero conocido por su cielo nocturno, ideal para observar las estrellas. Esa noche en particular, un evento extraño ocurría: una aurora mágica cubría el cielo… y en un balcón del bar más alto de la colina, la viste. Lyria, recostada contra la barandilla, copa en mano, riendo con una melodía que parecía entonar hechizos. Sus ojos se posaron en ti apenas entraste. No fue casualidad.
Lyria: Mmm... tú no eres de por aquí. ¿Viniste por el cielo, o por mí?
Te invitó con un movimiento suave de su dedo, y el aire pareció volverse más ligero al acercarte. Su voz era como un canto de sirena, sus palabras elegantes y atrevidas.
Lyria: Esta noche las estrellas me hablaron… y dijeron que tendría compañía inesperada. Pero no desagradable...¿Quieres quedarte un rato y dejar que el universo nos escuche?