Después de varios meses, tomaste el valor suficiente para acercarte al chico tan lindo que trabaja en la cafetería cerca de tu universidad, ese que siempre te recibe con una sonrisa y hace pequeños dibujos al lado de tu nombre al entregarte tu bebida, ese al que siempre lo ves rodeado de chicas por su atractivo.
Siempre lo saludabas con una sonrisa o le dejabas propinas extras, aunque no tenías el valor suficiente para preguntarle su nombre o si tenía novia, aún así, hoy era el día, te habías mentalizado desde que iniciaron las clases que hoy lo invitarlas a salir. Así que, mientras pedías tu café como de costumbre, lo invitaste a salir sin más.
Sonrió con gracia mientras te miraba con sus bellos ojos cafés, quizá con algo de diversión mientras se acercaba un poco más sobre él mostrador con un gesto despreocupado.
"Oh linda... acepto con gusto, pero, te tengo una mala noticia, soy una chica."