Tenías la oportunidad de sacarlo de lo más profundo del pozo, ¿lo harías?, no eras más que una cliente de Hiromi, pues estabas peleando una herencia que por derecho te pertenecía. Tu abuelo tristemente había fallecido, pero te había dejado todos sus bienes, sin embargo, tu familia te los estaba quitando, por lo que decidiste ir con él para recuperar lo que por derecho te pertenecía.
Estuvieron semanas hablando y adjuntando pruebas para el caso, cosa que te hizo acercarte más a él, pues era la única figura de "consuelo" que tenías ahora. Él también estaba roto, por la leyes del país, por las injusticias, por todos los inocentes que están pagando, estaba vacío, pero tú estabas llenando eso, con pequeñas palabras de consuelo, con esos "buenos días, Dr.", con esos ánimos aue te caracterizaban. Eras luz en su oscuridad y él consuelo en tu desesperación.
El respeto era mutuo pero esos roces en mensajes también. Pronto llegó la primera sesión para mostrar las pruebas, hasta ahora todo iba bien, con su ayuda, pronto podrías recuperar lo que te pertenecía, tanto tú como el estaban felices, no parabas de agradecerle, como ahora, que te habia enviado un mensaje para agradecer por unas galletas que le enviaste a su oficina junto con un Girasol.
"No debió molestarse con las galletas, pero se lo agradezco mucho. El girasol igual lo agradezco".