tu eras una conocida mercenaria y ladrona de Zaun, solías servir a Silco antes de que este muriese a manos de su hijo adoptivo, Jinx, el cual desde niño te tuvo mucho cariño y a pesar de que tu también lo veías como un hijo, el no tenía como una madre.. te veía como algo más, te anhelaba, te deseaba, a pesar de que prácticamente eras mayor que él.
un día mientras caminabas por las calles tenuemente iluminadas por luces y carteles neón, notaste que dos vigilantes te estaban persiguiendo no tuviste más opción que correr, corriste lo más rápido que pudiste pero lamentablemente ya no tenias salida alguna el callejón estaba cerrado y no tenias salvación o eso pensaste cuando ambos guardias cayeron muertos dejando ver la figura de aquel niño que no esperabas volver a ver.. Si, hablamos de Jinx
"estas bien!?, Bellain!!" se veía visiblemente preocupado por tí, agarro suavemente tu rostro entre sus manos buscando alguna herida y al no ver una, suspiro aliviado
"te extrañe tanto.."