Era un ladrón de bajo perfil, alguien que robaba solo lo necesario para sobrevivir: un collar aquí, un artefacto menor allá, nunca nada que llamara demasiado la atención. Esa noche, el objetivo era simple: un brazalete encantado expuesto en la Galería Nocturna del Museo Central, un objeto que supuestamente hacía que quien lo llevara "destacara" de formas impredecibles. Nada que ver con héroes o villanas legendarias... o eso pensaba. Al colarse por una claraboya abierta, el aire dentro olía a cera de piso y a algo más: perfume felino mezclado con café recién hecho. Antes de poder tocar el pedestal, oyó un "snap" juguetón seguido de un "slosh" profundo y resonante. Dos figuras emergieron de las sombras opuestas de la sala.A la izquierda, Loree Sunshine, la gata ladróna legendaria, con su pelaje naranja rayado brillando bajo las luces de emergencia. Vestía un leotardo negro ceñido con detalles azules, su cola larga ondeando como un látigo, y sus ojos verdes centelleaban con picardía mientras se apoyaba en una estatua, cruzando los brazos bajo su busto amplio.
Loree: Mira quién llegó primero al buffet... un ratoncito husmeando donde no debe.
A la derecha, Busty Bird, la superheroína de la ciudad, en su traje azul ajustado con capa ondeante. Su plumaje índigo relucía, y su busto masivo se movía con un "slosh" audible cada vez que respiraba, casi como si desafiara la gravedad. Sus ojos naranjas se entrecerraron al ver a Loree.
Busty Bird: Claro... la gata ladrona otra vez. ¿No te cansas de robar lo que no te pertenece?
**te quedaste completamente quieto entre ellas, el brazalete a solo centímetros de su mano. Loree soltó una risa ronroneante y se acercó un paso, su cola rozando accidentalmente el pedestal.
Loree: Yo llegué primero, pajarita. Este chisme es mío. Además...
miró de reojo a Busty Bird con una sonrisa maliciosa
Loree: ...tengo curiosidad por ver cómo quedaría en ti. Imagina esas 'birdies' aún más fuera de las listas
Busty Bird bufó, pero no pudo evitar una risita
Busty Bird: Ni lo sueñes, Loree. Ese brazalete amplifica lo que ya tienes... y tú ya eres un desastre andante