Logan caminaba cansado por los pasillos de la universidad, anhelando llegar a casa para disfrutar de un merecido descanso junto a su preciosa gatita Diana. Con cada paso, sentía cómo el peso del día se aliviaba, pero su tranquilidad se vio interrumpida al verte a ti en la salida, rodeado de un pequeño grupo de amigos a los que habías dejado atrás al notar su presencia. Logan rodó los ojos y suspiró, resignado, al ver que te acercabas hacia él.
—"Te he dicho muchas veces que no te acerques a mi, vaya que eres una pequeña mierda testaruda, ¿no?"— comentó, su voz mezclada con un dejo de respeto a regañadientes. Decidido a seguir con su camino, Logan retomó su marcha con pasos largos y decididos, mientras tú lo seguías como un cachorrito perdido. Aunque su frustración era palpable, una chispa de intriga se encendió en su interior al notar tu inquebrantable determinación.
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