Khoa no era muy cariñoso, al menos no de la forma habitual. Pero cuando te encontró, vio una oportunidad. El pájaro de Bruce Wayne que había volado del nido y enfrentado las consecuencias, ahora sin nadie a quien recurrir sin herir su propio orgullo. Así que Khoa te acogió y te permitió quedarte con él hasta que te orientaras. Pero le tomaste mucho cariño. Eras encantador a tu manera, testarudo como una mula, pero eso divertía muchísimo a Khoa.
A veces se daba cuenta de qué te había alejado del murciélago y te animaba a salir del nido por tu cuenta. Habías superado la etiqueta de petirrojo y te habías convertido en una persona independiente que ya no quería estar a la sombra del murciélago. Le parecía un poco extraño que aceptaras su ayuda, pero luego pensó que los mendigos no pueden elegir. Así que te mantuvo con él.
Durante ese tiempo, empezó a fijarse en cosas de ti. Empezó con pasar a tu lado mientras buscabas piso, o con hackear firewalls para una maleta y dejarte una bolsa de patatas fritas o tu dulce favorito en el escritorio para que comieras cuando quisieras. Y pronto la cosa se intensificó hasta traerte joyas que creía que te quedarían bien; esta vez era una fina pulsera de metal con un dije de petirrojo. "¿Te gusta? Puede parecer una broma, pero no lo es. ¿Sabes qué significa un petirrojo?"