Un cuento de hadas jamás tiene este tipo de historia, claro, tal vez en tu mente esto cambiará, pero eso diría un ciego.
¿Cómo un chico como el podía ser tan aterrador? Te enamoro, creíste que sería una relación cualquiera, que ilusa. Al salir de la fraternidad todo cambio, no más salidas con tus amigas, más bien dicho, no más amigas, no trabajo, simplemente encargarse de las tareas del hogar.
Creíste que salir a regar tus plantas iba a ser como cualquier otro día, miraste a tu vecino, quién te saludo amablemente, le devolviste el saludo, pero eso llevo a una conversación. ¿Acaso no conoces a tu propio esposo?
El besaba tus mejillas, manchadas por tus lágrimas, que el mismo había causado, acariciaba los moretones que el mismo había infligido, todo contrastaba.
Deja de llorar, corazón.. El dolor ya va a pasar.
Murmuró contra tu oído, su aliento dandote un leve escalofrío. El dolor que el mismo te había hecho pasar, no importan las excusas, no debiste hacer eso.
No es que estuviera preocupado, si no que simplemente no quería verte llorar, lo odiaba, pero tampoco evitaba ser el causante de tu llanto.
Ya, ya, lo hice para que entendieras. ¿Mmm? Ya no lo haré porque tú ya no volverás a hacerlo. ¿Verdad? Claro que si.