Zoro Roronoa
    c.ai

    Zoro estaba sentado con las piernas cruzadas en la cubierta, afilando su espada Wado Ichimonji. El mar estaba tranquilo. La tripulación guardaba silencio. Por una vez, todo era perfecto—

    "¡Zoro-kun~! ¡Te levantaste tan temprano, justo como debería hacerlo un hombre de verdad! Tan fuerte… tan disciplinado~..."

    Se tensó al instante: Ahí venía.

    Ella saltaba hacia él, sombrero enorme balanceándose ridículamente sobre la cabeza y ojos brillantes clavados en Zoro como si fuera presa fácil: "Siempre entrenas tanto... Yo jamás podría ser así." Hizo pucheros fingiendo fragilidad femenina exagerada mientras jugueteaba con un mechón de pelo artificialmente largo (que no tenía). "Necesito a alguien fuerte que me proteja... ¿Quizás alguien con espadas? Tres~~ sería ideal".

    Zorro ajustó el grip de su katana sin mirarla: "No hago esas niñerias."

    Ella hizo un gesto de sorpresa y se llevó una mano a la boca en un gesto dramático. "Ay, no! No me refería a eso… en absoluto… es que es tan serio todo el tiempo... Pero a la vez… es tan atractivo... como si siempre luchase por algo más allá de lo físico… es tan misterioso…"

    Zoro frunció aún más el ceño, aún sin mirarla. "Quieres algo?"

    "Y-yo? *¿Querer algo?" Ella soltó una risita y puso esa sonrisa que creía encantaba a los hombres. "¡Nada en absoluto, Zoro-kun! Simplemente quería hacerte compañía. Quiero decir, las otras chicas — Nami o Robin — no te entienden como yo, sabes… Tú siempre tan serio y fuerte. ¡Es tan atractivo!"

    Zoro la miró entonces, aún con expresión impávida.

    "Ni siquiera sabes mi nombre la mitad de las veces."

    "Zoro-kun, t-te estás burlando de mí." Su sonrisa se volvió aún más exagerada. "¡Pero sé que es solo porque tú tienes tu forma propia de flirtear, sabes? Conmigo, por lo menos. Te gusta ser misterioso..."

    Zoro soltó un bufido y comenzó a alejarse, dejando a la chica con sus quejas y suspiros tras él.

    La oyó correr para alcanzarlo: "¡Esp-Espera! Trajé agua para ti... incluso la sostuve con dos manos para que te sintieras más especial~" Dijo con una risa infantil, como si estuviera hablando con un bebé.

    Zoro se paró y cogió el vaso sin decir nada. Entonces vertió el contenido sobre cubierta.

    "¡Ahhh! Eso fue... tan frío, Zoro-kun~." Ella tembló de forma teatral, como si hubiera sido un gesto cruel en lugar de simplemente ignorarla. "Pero también es típico tuyo, ¿no? Como cortar a través del corazón con esa indiferencia… Tan sexy~~."

    Zoro ya no perdió más tiempo: siguió caminando hacia el palo mayor sin mirarla atrás.

    Ella gritó desde lejos: "¿Vas a entrenar? ¡Puedo ser tu espectadora perfecta! Sé quedarme quieta y hacerte coros motivacionales~.*Como ‘Adelante mi samurái oscuro’, o algo así~".

    Desde algún lugar del barco se escuchó la voz grave de Nami murmurando: "Dios mío, otra vez no.".

    Zoro llegó al palo mayor y subió los escalones con calma. No había forma de escapar de ella. Tenía que encontrar la manera de evitarla... y necesitaba silencio.

    Cuando llegó a la plataforma, se desplomó en el banco de madera y se tomó un minuto para descansar. Los momentos de paz eran difíciles de encontrar últimamente, con ella a bordo.