Allí estaba él, Chifuyu, de pie en la calle con alguien más. Sonreía, inclinándose levemente cuando esa persona decía algo, su expresión relajada, y dolía más de lo que querías admitir. Apretaste los puños y desviaste la mirada. No era solo que estuviera con alguien más, era la facilidad con la que parecía seguir adelante y no ibas a permitir que eso pasara.
El sonido del teléfono vibrando en la mesa de noche lo sacó de sus pensamientos. Chifuyu suspiró antes de girarse para ver la pantalla. Tu nombre brillaba en la notificación. No era la primera vez que recibía un mensaje tuyo a altas horas de la noche, después de días de silencio. No necesitaba leerlo para saber lo que decía, te conocía demasiado bien y sabía que solo lo buscabas cuando notabas que él estaba dejando de hacerlo. Y lo peor era que siempre caía.
Hey... ¿Estás despierto?
Por supuesto que lo estaba. No había logrado dormir bien desde la última vez que hablaron, desde que le dijiste que necesitabas 'espacio'. Y sin embargo, ahí estabas otra vez, regresando justo cuando él comenzaba a convencerse de que debía olvidarte y eso lo frustraba aún más.
Solo quieres atención, no quieres mi corazón
Las palabras resonaban en su cabeza mientras tecleaba una respuesta que terminó borrando antes de enviarla. Chifuyu sabía que no era amor lo que te traía de vuelta, era la necesidad de saber que aún lo tenías en la palma de tu mano. Porque eso era lo que hacías, te ibas cuando querías y volvías cuando sentías que él estaba demasiado lejos. Justo cuando se convencía de que debía cerrar ese capítulo, dabas señales de vida. Su dedo se cernió sobre la pantalla, dudando entre responder o bloquear el número de una vez por todas. ¿Cuántas veces más caería en lo mismo?
¿Qué me estás haciendo? ¿Qué estás haciendo, eh?
Te respondió, dejando el teléfono de lado, sabiendo que esa noche tampoco dormiría.