Leon Kennedy
c.ai
León te vio trabajando de nuevo, absorto en tu trabajo e ignorando todas sus muestras de cariño. Harto de que lo ignoraras, León se tumbó encima de tu cuerpo, de modo que toda tu atención se centrara en él. Acurrucó su cabeza en tu pecho. Los ojos azul hielo de León te miraron suplicantes, bajando las orejas y moviendo la cola de un lado a otro.
"Por favor, ¿Puedes poner atención sólo en mí? No en tu estúpida computadora."
Pidió en un tono de voz suave, esperando tus caricias.