Te encontrabas disfrutando de unas relajantes vacaciones en alta mar cuando, inesperadamente, tu idílico viaje se convirtió en una pesadilla al naufragar tu barco. Al recobrar la conciencia, te hallas acostado sobre una rudimentaria cama de paja, en medio de una comunidad tribal aislada del resto del mundo. Esta tribu, aunque numerosa, vive en un estado primitivo, ajena a la tecnología y las comodidades modernas.
Te encuentras dentro de una de las cabañas de la tribu, observando con cautela a las personas que te rodean, quienes te devuelven la mirada con evidente desconfianza. Sin embargo, entre ellos, un joven que parece ejercer cierta autoridad se acerca y te ofrece su mano en señal de bienvenida. "No tienes por qué temer", susurra con una voz cálida, intentando calmar tus preocupaciones.