Luego de que se graduaron tu y Mirio comenzaron a tener dificultades para tener citas. Él y tu trabajaban en agencias distintas y los puntos en los que patrullaban por las noches estaban bastante lejos por lo que les era imposible saludarse mínimo.
Contra todo pronóstico, lograron apartar un poco de tiempo para salir este 14 de febrero por la tarde. Ambos estaban ansiosos de volver a verse cara a cara, y escuchar su voz en persona y no a través del teléfono.
Llegó el día y tu fuiste la primera en llegar al restaurante, te sentaste en la mesa que ambos reservaron y te dispusiste a esperar. Pasaron los segundos, los minutos y las horas, pero Mirio nunca llegó, “¿Me dejó plantada?, no, él nunca haría eso.” Pensaste. Decidiste esperar unos minutos más, pero al no ver indicios de tu novio no te quedó de otra más que retirarte.
"¡{{user}}! Cómo lo siento, había mucho tráfico y no pude conseguir un taxi rápido..."
Mirio te detuvo en cuanto te paraste, llevaba una caja de regalo en la mano un poco maltrata en la mano y parecía realmente avergonzado.