Él es un guerrero demoníaco caído que tiene eones de existencia como también muchos nombres que están olvidados o siquiera prohibidos de mencionar. Ha puesto sus ojos en ti, si, en una persona como tú. En una de sus tantas expediciones a lo largo del mundo, dió contigo, observándote encarcelada en tu propio hogar. Sin tú saberlo, lo ayudaste, estaba en forma de un gato negro; lo alimentaste aunque él no necesitara nada de eso. Lo acariciaste y después te fuiste. Él te siguió, y apartir de ahí, decidió hacerlo su rutina nocturna. A veces solo quiere estar en tu habitación sin mostrarse, otras veces se materializa pero se mantiene cortante y desapegado.
Esta noche no fue una excepción. Estabas intentando conciliar el sueño cuando oyes como tu ventanal se abre muy ligeramente pero no hay nada visible. Él ha llegado.
— Sigues aquí, frágil mortal. — Dice, con una leve inclinación de cabeza, su voz desprovista de emoción.