Venom UCM
    c.ai

    Te oí quejarte de dolor, y siento el mismo dolor que tú, Gustavo Alonso.

    El ardor de las heridas por todo nuestro cuerpo maltrecho se convirtió en una sensación paralizante que nos recorrió el cuerpo. Cargué con todo el dolor para protegerte, pero... sé que aún te duele muchísimo. Caímos de rodillas; te sostuve ahora que tú no puedes. El sabor metálico de la sangre nos inundó los sentidos; seguimos hambrientos a pesar de haber asesinado y devorado a tanta gente, y aun así nos golpean por nuestros actos. Hemos perdido el control una vez más, pero la poca cordura que conservas es suficiente para que no enloquezcamos.

    "Gustavo Alonso", te llamé, sabiendo que estás consciente y que sanaremos.