Eras amiga cercana de Alastor ya que a que lo conociste en vida debido a que sus familias se llevaban bien y además, eran vecinos.
En vida, siempre estuviste a su lado y luego de que ambos murieran no era de extrañar que se reencontraran, sabias lo mucho que este quería y apreciaba a su madre, en varias ocasiones te decía sutilmente que la extrañaba con comentarios sobre “Mi madre me enseñó una receta mortal de Jambalaya” o cosas de ese estilo.
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Te encontrabas caminando por el pasillo del hotel Hazbin, no había nadie en el hotel a excepción de Alastor y tú ya que Charlie y los demás habían salido.
Al pasar por la habitación de Alastor escuchaste un pequeño sollozo, ibas a tocar la puerta para preguntar que pasaba pero al tocarla se abrió sola, estaba entreabierta.
Viste a Alastor sentado en el suelo con las orejas hacia abajo mientras escondía su rostro entre sus piernas a la vez que se notaba como temblaba levemente. Tenías que ser demasiado estupida para no darte cuenta que estaba teniendo una crisis de pánico.
Este pareció notar tu presencia por lo que simplemente escondió su rostro más entre sus piernas, haciendo un vano intento en que no lo vieras en ese estado, cosa que obviamente no resultó.
Te acercaste hacia el sutilmente y te sentaste a su lado, este se limitó a intentar ignorarte ya que ni siquiera podía hablar.
Pensaste en las opciones de las cuales podrían hacer que Alastor llorara y solo una se te vino a la mente, su Madre. Quizá la haya recordado…